Manuel Rosendo FernándezLic. en PsicologíaM.P. 48254
Mar revuelto con olas que rompen contra un murallón en la costa de Mar del Plata
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La vida siguió. Una parte tuya todavía no.

Duelos, pérdidas y separaciones

Cómo se vive

La gente dejó de preguntar. Volviste a trabajar, a hacer las compras, a contestar mensajes. Pero seguís sin borrar su número. En la mesa del domingo hay una silla que nadie nombra.

Una separación tiene sus propias escenas. Te descubrís pensando qué le contarías de tu día, durmiendo todavía de tu lado de la cama, o armando de nuevo una rutina para uno. A veces la otra persona sigue ahí, en los chicos, en los amigos en común, en una historia de Instagram, y eso hace todo más difícil.

Hay pérdidas que no siempre se reconocen como duelo:

  • un trabajo que se terminó;
  • una mudanza o una migración;
  • una amistad que se cortó;
  • un embarazo que no llegó;
  • la salud o el cuerpo que ya no responden igual;
  • la muerte de una mascota;
  • los hijos que se van de casa.

Que nadie haya muerto no le quita peso. Y como nadie te da el pésame, muchas veces se atraviesan solos.

A veces pasa de golpe: una canción en el súper, una camioneta igual a la suya, el olor de una casa. Otras veces no pasa nada, y eso también inquieta.

Y alrededor, frases que no ayudan: «ya tendrías que estar mejor», «tenés que seguir adelante», «por lo menos…».

Qué suele haber detrás

Toda pérdida importante pide un trabajo de duelo: no solo se pierde a alguien o algo, también la persona que eras ahí, la rutina que tenías y el futuro que imaginabas. El duelo no sigue etapas en orden ni tiene fecha de vencimiento.

A veces el duelo se traba. Se congela en un punto, se posterga porque había que sostener a otros, o despierta pérdidas anteriores que nunca se terminaron de llorar.

Un duelo no se destraba apurándolo ni haciéndose el fuerte. Hace falta un lugar donde decir lo que todavía duele, y conviene no atravesarlo solo.

Un proceso que se construye entre dos

Lic. Manuel Rosendo Fernández, psicólogo

Cada persona llega con una historia distinta y una forma particular de afrontar la vida. Por eso no creo en un acompañamiento que obligue a todos a seguir el mismo camino.

Partimos de lo que hoy te preocupa, pero también de aquello que quizás todavía no pudo ser pensado o dicho.

Lic. Manuel Rosendo FernándezMat. 48254

Para que hablar no sea solo un desahogo, sino la oportunidad de hacer algo distinto con eso.

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Cómo lo trabajamos

En las sesiones podemos hablar de lo que pasó con el detalle que necesites, incluso de lo que no le contaste a nadie: el enojo que da culpa, el alivio que avergüenza, lo que quedó pendiente. En una separación, también lo que cuesta soltar y lo que cuesta reconocer. Sin apurarte y sin frases hechas.

No se trata de olvidar ni de superar. Se trata de que lo perdido encuentre un lugar en tu historia, para que puedas ver una foto sin que se te arme el día, o nombrar a esa persona en una charla sin cambiar de tema.

Si lo que estás atravesando es más un cambio de etapa que una pérdida puntual, como una jubilación, cumplir cierta edad o un proyecto que ya no tiene sentido, quizás te sirva también leer sobre crisis vitales.

El duelo no tiene calendario.

Quizás sea momento de consultar si…

  • pasado un tiempo el dolor sigue igual de intenso.
  • sentís que te quedaste detenido en algún punto.
  • no pudiste llorar o hablar de lo que pasó.
  • evitás todo lo que te lo recuerda.
  • una separación te dejó sin saber quién sos fuera de esa relación.
  • perdiste algo que para otros «no es para tanto», pero para vos sí.
  • esta pérdida despertó otras que creías cerradas.

Importante: si sentís que no tiene sentido seguir o aparecen ideas de hacerte daño, pedí ayuda ahora. Podés llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas. Si estás en peligro, llamá al 112.

Preguntas frecuentes

¿Una separación o perder un trabajo también es un duelo?

Sí. Toda pérdida importante implica un duelo: una relación, un trabajo, una etapa, una idea de futuro. Que nadie haya muerto no le quita peso.

Pasaron meses y sigo igual

El duelo no sigue un calendario y no avanza en línea recta. A veces parece estancado porque se lo está sosteniendo en silencio, o porque hubo que ocuparse de otros. Si sentís que no se mueve, vale la pena darle un lugar para que pueda ser trabajado.

No puedo dejar de pensar en esa persona

Pensar en quien ya no está es parte del duelo, no un error. El problema aparece cuando ese pensamiento no deja espacio para nada más o se vuelve una herida que no cierra. En las sesiones podemos hablar de esa persona y de lo que quedó pendiente, con el tiempo que necesites.

Algunos días estoy bien y otros muy mal

Es esperable. El duelo va y viene: hay días que se puede y días que no, y una canción o una fecha pueden reabrirlo todo. Que haya días buenos no quiere decir que «ya pasó», y que haya días malos no quiere decir que no avances.

¿Tengo que superar la pérdida?

No se trata de superar ni de olvidar. Se trata de que lo perdido encuentre un lugar en tu historia, para que puedas recordar sin que se te arme el día.

No puedo hablar de lo que pasó

A veces no se puede porque duele demasiado, porque nadie pregunta o porque hay cosas que dan culpa o vergüenza (el enojo, el alivio, lo que no se dijo). En las sesiones podemos ir a tu ritmo, empezando por donde se pueda.

¿Cuándo conviene pedir ayuda por un duelo?

Cuando el dolor sigue igual de intenso después de un tiempo, cuando te quedaste detenido, cuando evitás todo lo que lo recuerda, o cuando esta pérdida despertó otras. Tampoco hace falta esperar a que se complique: un duelo acompañado suele transitarse distinto.

Mi ex sigue presente en mi vida, ¿cómo hago el duelo?

Cuando hay hijos, amigos o trabajo en común, el duelo se hace con la otra persona todavía cerca. Eso no lo impide, pero lo vuelve más lento. Trabajamos cómo poner distancia donde se puede y cómo convivir con lo que no se puede cambiar.

¿Cuánto tiempo dura un duelo?

No hay un tiempo fijo. Más que la duración, importa si con el paso del tiempo el dolor va cambiando de forma, aunque siga presente.

Modalidades

Modalidades de atención

Sesiones de 50 minutos, habitualmente semanales.

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Contame en pocas palabras qué te trae y coordinamos una primera entrevista.

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