Manuel Rosendo FernándezLic. en PsicologíaM.P. 48254
Tronco de queñoa con la corteza abierta en láminas rojizas
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¿Cuánto de lo que sos nació para protegerte?

Muchas capas

En los Andes crece un árbol que parece estar deshaciéndose. Su corteza se abre en láminas finas, rojizas, que cuelgan como papel.

A primera vista podría pensarse que está enfermo, y hasta dan ganas de arrancarlas.

Pero lo que parece una falla es, en realidad, su manera de crecer y sobrevivir.

Quizás idealizamos un poco cómo se supone que tiene que verse crecer. Como si crecer fuera una línea ascendente de desarrollo, superación y progreso.

Y en una época en la que nos apresuramos bastante a convertir lo que sentimos en una patología, vale la pena detenerse un segundo.

Esto no significa negar que existan padecimientos que requieren un tratamiento específico. Pero hay cosas que nos pasan que tienen una historia y que, cuando intentamos simplemente eliminarlas, no siempre se resuelve aquello que las sostiene.

Como psicólogo, lo veo seguido en consulta: a veces el malestar desaparece para volver, de otra forma, en otro lugar.

Por eso puede ser importante preguntarse para qué estuvo ahí. Qué sostuvo. De qué intentó protegernos.

Porque cuando algo empieza a tener un lugar en nuestra historia, también puede empezar a ser más sencillo trabajarlo.

No porque hayamos tenido un momento de iluminación.

Sino porque comprenderlo desde otro lugar puede cambiar la relación que tenemos con eso que hoy pesa y hacer que aquello que antes era una lucha constante empiece a ofrecer un poco menos de resistencia.

Manuel Rosendo FernándezLic. en Psicología · M.P. 48254 · Online desde Mar del Plata

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