Manuel Rosendo FernándezLic. en PsicologíaM.P. 48254
Muelle sobre el mar en un día de lluvia, visto a través de un vidrio con gotas
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Empezó como un alivio. Ahora cuesta imaginarte sin eso.

Consumos, abusos y dependencias

Cómo se vive

Al principio era algo puntual. Un par de copas para bajar después del trabajo, algo para animarte en una reunión, unas apuestas para pasar el rato. Y funcionaba.

Después el viernes empezó a arrancar el jueves. Empezaste a mirar cuánto tomaban los demás para no ser el que más tomó, a tirar las botellas en el contenedor de la otra cuadra, a borrar el historial de la aplicación. Te prometiste parar el lunes, y el lunes pasó.

Puede ser alcohol, alguna sustancia, las apuestas o el celular. Lo que cambia es el objeto. Lo que se repite es la sensación de que ya no lo elegís del todo, y una excusa preparada por si alguien pregunta.

Qué suele haber detrás

Muchas veces, un consumo o una conducta compulsiva se vuelve difícil de dejar porque cumple una función: no pensar, no sentir, que el domingo a la noche no se te cierre el pecho, que la cabeza se calle, animarte a hablar o que el día tenga un momento propio.

Es una problemática compleja, donde se cruzan el cuerpo, la historia de cada uno y el entorno. Cortar sin entender qué estaba resolviendo el consumo suele ser difícil de sostener: lo que tapaba sigue ahí, y es probable que vuelva a buscar la misma salida.

Por eso, más que fuerza de voluntad, hace falta entender qué venía resolviendo el consumo en tu caso. Y eso conviene no hacerlo solo.

Un proceso que se construye entre dos

Lic. Manuel Rosendo Fernández, psicólogo

Cada persona llega con una historia distinta y una forma particular de afrontar la vida. Por eso no creo en un acompañamiento que obligue a todos a seguir el mismo camino.

Partimos de lo que hoy te preocupa, pero también de aquello que quizás todavía no pudo ser pensado o dicho.

Lic. Manuel Rosendo FernándezMat. 48254

Para que hablar no sea solo un desahogo, sino la oportunidad de hacer algo distinto con eso.

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Cada momento pide un encuadre

Un uso que empieza a preocupar, un abuso o uso problemático y una dependencia son situaciones distintas, y cada una pide un abordaje distinto.

Este espacio, online, está pensado sobre todo para dos momentos. Para quien empezó a notar ciertos excesos o le cuesta ponerse límites, antes de que la situación se agrave. Y para quien ya hizo un tratamiento, residencial o ambulatorio, está mejor y quiere seguir ocupándose: sostener lo logrado, anticipar los momentos de riesgo y seguir trabajando lo que el consumo tapaba.

Cuando hay una dependencia, con un consumo o una conducta compulsiva, cuando el cuerpo ya lo necesita o cuando la vida cotidiana se desarmó, puede hacer falta un tratamiento más intensivo: un centro de día, un tratamiento residencial o una internación, con un equipo que incluya médicos. Trabajé en dispositivos de internación y tratamiento residencial, y conozco de cerca lo que cada encuadre puede ofrecer. Si ese fuera tu caso, te lo voy a decir con claridad y te voy a ayudar a encontrar el lugar adecuado.

Cómo lo trabajamos

El objetivo depende de cada situación. Hay conductas con las que se puede trabajar para reducir y recuperar el control, como el uso de pantallas. En otras, como una dependencia al alcohol, a alguna sustancia o al juego, lo más prudente es dejar por completo.

Trabajamos sobre lo concreto: reconocer las situaciones, los estados y los lugares que te acercan al consumo o a la conducta compulsiva, tener recursos para esos momentos y saber con quién contar. Si hay una recaída, la idea es poder frenarla a tiempo, antes de volver a entrar en el circuito compulsivo. Y en paralelo miramos el rato de antes: qué estabas sintiendo, qué se apaga cuando consumís, qué aparece cuando no.

Entender qué alivia esa conducta es parte de poder soltarla.

Quizás sea momento de consultar si…

  • notás que cada vez te cuesta más ponerte un límite.
  • intentaste reducir o dejar y no pudiste.
  • escondés cuánto consumís o cuánto tiempo le dedicás.
  • alguien cercano ya te lo marcó.
  • el consumo empezó a costarte dinero, trabajo o vínculos.
  • organizás el día alrededor de ese momento.
  • consumís para no pensar o para no sentir.
  • hiciste un tratamiento y querés sostener lo logrado.

Importante: cuando hay un consumo intenso y prolongado, dejar de golpe algunas sustancias, como el alcohol o ciertos medicamentos, puede ser peligroso; en esos casos la abstinencia tiene que hacerse con supervisión médica. Si necesitás orientación, la Línea Nacional de Ayuda de SAMHSA (1-800-662-4357) atiende las 24 horas, en forma gratuita y confidencial, también en español.

Preguntas frecuentes

¿Cómo sé si mi consumo se volvió un problema?

No depende solo de cuánto, sino del lugar que ocupa. Algunas señales: intentaste reducir y no pudiste, lo escondés, te está costando dinero, trabajo o vínculos, o el día empieza a organizarse alrededor de ese momento. Si te lo estás preguntando, ya vale la pena consultar.

Quiero dejar y no puedo

Que te cueste tanto suele hablar de la función que cumple el consumo: calma, tapa, anima, acompaña. Mientras no se entienda qué está resolviendo, dejarlo a pura fuerza suele durar poco. Por eso trabajamos lo concreto y, en paralelo, esa función.

Ya lo dejé una vez y volví a consumir

Una recaída no borra lo que hiciste ni significa que fracasaste: es información sobre qué situaciones, emociones o momentos todavía te dejan expuesto. Lo importante es que no te vuelva a meter en el circuito compulsivo. Muchas personas necesitan varios intentos, y cada uno enseña algo.

No sé si quiero dejar del todo, ¿puedo consultar igual?

Sí. No hace falta tener la decisión tomada para empezar. Hay personas que trabajan para dejar por completo y otras para reducir y recuperar el control. Lo vemos juntos, con honestidad, según tu situación.

¿Las apuestas online o las pantallas también cuentan?

Sí. No hace falta una sustancia para que algo se vuelva difícil de dejar. Si te encontrás apostando para recuperar lo que perdiste, o agarrando el celular apenas abrís los ojos aunque te habías prometido no hacerlo, vale la pena mirarlo.

¿Cuál es la diferencia entre uso, abuso y dependencia?

En el uso, el consumo es ocasional y no complica tu vida. En el abuso o uso problemático empieza a traer consecuencias, en la salud, el trabajo o los vínculos, y aun así se repite. En la dependencia aparecen la compulsión, la necesidad física y la sensación de no poder parar. Cada situación pide un abordaje distinto.

¿Ya hice un tratamiento, puedo seguir trabajando online?

Sí. Después de un tratamiento residencial o ambulatorio, muchas personas quieren seguir ocupándose: sostener lo que lograron, anticipar los momentos de riesgo y trabajar lo que el consumo tapaba. Ese seguimiento se puede hacer online.

¿Hace falta internarse?

Muchos procesos se pueden hacer de forma ambulatoria. Cuando hay una dependencia con consumo compulsivo o riesgo para la salud, puede hacer falta un tratamiento más intensivo, como un centro de día, un tratamiento residencial o una internación. Trabajé en esos dispositivos, y si ese fuera tu caso, lo vamos a hablar con claridad.

¿Atendés también a familiares?

Sí. Muchas veces quien consulta primero es alguien cercano. Ese espacio sirve para entender qué está pasando, cómo acompañar sin quedar atrapado en la situación y qué hacer con todo lo que eso genera.

Modalidades

Modalidades de atención

Sesiones de 50 minutos, habitualmente semanales.

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